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| Leopoldo Zea |
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| TEXTOS |
Texto 22
"Independientemente de la autenticidad del arrepentimiento del colonizador o de su insistencia en mantenerse como tal, el que ha sufrido la acción de subordinación sabe que ha de seguir actuando para que esta situación deje de existir con independencia de la voluntad del que la ha venido realizando; independientemente de que se descolonice a sí mismo, se limpie de culpas, colabore o no con sus víctimas, la víctima ha de evitar que la situación vuelva a repetirse, realizar la acción encaminada a esto, a que se forme un mundo en que eso no vuelva a suceder. La víctima no tiene necesidad de destruir el mundo de su victimario, le bastará impedir que este mundo mantenga la subordinación por él establecida. Pero, naturalmente, si este impedimento anula a su vez la existencia de ese mundo, su destrucción plena es ya algo secundario. Lo importante es crear un mundo nuevo en el que, acaso, quiera o pueda incorporarse el hombre occidental; pero un mundo que no podrá ya ser el que él creó aunque sí originó con su acción subordinadora. Por ello dice Frantz Fanon, sin rencores, sin odios: Por Europa, por nosotros mismos y por la humanidad, compañeros, hay que cambiar de pie, desarrollar un pensamiento nuevo, tratar de crear un hombre nuevo. Hacer lo que el europeo no fue capaz de hacer, evitar la deshumanización en que cayó su humanismo limitado, sólo así, dice el filósofo africano, podremos responder a la misma esperanza de los europeos" (La filosofía americana como filosofía sin más, pp. 145-146). |