Filosofía, teología,
literatura:
aportes cubanos
Adolfo Ham
2.
"Teología y tradiciones nacionales: una visión protestante"
I. Descripción sucinta de la situación al producirse el cambio
revolucionario
1. Es sabido que el
movimiento protestante cubano procede de la obra misionera de iglesias protestantes
tradicionales de los EEUU desde finales del S. XIX. Es así como cada denominación
poseía sus teologías tradicionales importadas de sus iglesias madres en los EE.UU con
sus diversas características, pero las corrientes teológicas de las iglesias madres
tardaban medio siglo en llegar a Cuba, como sucede siempre en la relación con las
metrópolis.
2. Existían varios seminarios o escuelas teológicas protestantes en la isla, aunque
el más importante y de mejor nivel académico ha sido el Seminario Evangélico de
Teología en Matanzas, el cuál se encontraba en su mayor auge justo al triunfo de la
revolución. El S.E.T. fue fundado en el 1946 por las iglesias Metodista, Presbiteriana y
Episcopal (Q. v. Garrido, J. Vivencias e historia del S.E.T. en el marco de su
cincuentenario, Matanzas, 1996) como un proyecto ecuménico del Concilio de Iglesias
Evangélicas, creado en mayo del 1941. Para caracterizar la teología enseñada en esta
institución, podemos referirnos al informe elaborado por E.A. Smith de marzo 30 del 1960
realizado por mandato de la "American Association of Theological Schools",
debido a que el S.E.T. había solicitado su acreditación ante esta organización. Dice el
Prof. Smith: "no existe un interés teológico analítico que se haya desarrollado
fuertemente. La preocupación de sus dirigentes es principalmente con respecto a
cuestiones inmediatas. Quizás esto es así porque la comunidad seminarista no se ha dado
cuenta de que es precisamente la revolución social y sus problemas éticos lo que ocupa
el pensamiento de muchos pensadores teológicos recientes
cualquiera que fueren las
razones para ello, hay muy poco conocimiento de la tradición principal del pensamiento
ecuménico. De hecho la implicación profunda de las iglesias evangélicas de Cuba en la
revolución constituye una razón que debe obligarlas a ocuparse en un pensamiento
vigoroso teológico-ético y una comprensión aplicada de la Biblia y de la historia
eclesiástica. De cierto modo la comunidad del seminario está bien preparada para
enfrentarse a esos problemas por lealtad a la revolución, pero por el otro lado ya no
existe una tradición de pensamiento crítico bien desarrollada, el seminario no puede
enfrentarse a los problemas confusos que tiene por delante a fin de poder guiar a las
iglesias".
3. Los pastores mejor preparados teológicamente, eran misioneros norteamericanos o
cubanos formados en facultades teológicas de los EEUU o en el Seminario Evangélico de
Teología de Puerto Rico. Un ej. es el caso de la iglesia Presbiteriana en Cuba, que ya
que hasta el 1967, año de su autonomía, fuera parte del sínodo de New Jersey, enviaba a
sus pastores más estudiosos a realizar cursos de posgrado en el Seminario de Princeton en
ese estado. Muchos de éstos estudiantes fueron enviados a los EEUU con el fin de que
regresaran a Cuba para ser profesores mejor calificados del Seminario de Matanzas. Pero
con el triunfo de la insurrección en el 1959 y los temores que suscitaba un régimen
marxista-leninista, la mayoría de ellos nunca regresó. Aún más todos los profesores
extranjeros regresaron a su país de origen, principalmente EE.UU y otros cubanos se
exiliaron allí como tantos otros miles de cubanos. De todas maneras se trataba de una
teología con las deficiencias propias de la teología norteamericana: con un contenido
más pragmático y menos énfasis en la teología continental. En este período inicial
del Seminario Teológico de Matanzas se distinguieron su fundador y rector, el Rdo. Dr.
Alfonso Rodríguez Hidalgo, presbiteriano, en la teología sistemática, el Rvdo.Dr.
Dionisio de Lara Mínguez, episcopal, en la filosofía y el Rev. Prof. Francisco
Norniella, profesor de Biblia, notable por su exégesis novedosa en la línea de la
llamada "lectura popular" de la Biblia en la América Latina. El pensamiento y
obra de éstos abarca también los comienzos del período revolucionario. Otros teólogos
protestantes formados o profesores del S.E.T. que debemos mencionar son la Rda. Dra.
Ofelia Ortega, actual rectora, presbiteriana, antigua profesora de Educación Cristiana,
teóloga feminista que trabajó por muchos años en el Consejo Mundial de Iglesias en
Ginebra, en el Departamento de Educación Teológica; el Rdo. Prof. Israel Batista,
metodista, que ha sido también funcionario del CMI en el campo del Desarrollo y
cuestiones socio-políticas; el Rdo. Carlos Camps, presbiteriano, investigador en el campo
de las ciencias sociales y la teología, por muchos años directivo de ASEL ("Acción
Social Ecuménica" antes ISAL, "Iglesia y Sociedad en la América Latina). El
Rdo. Dr. Rafael Cepeda, presbiteriano, historiador secular y de la iglesia, publicista y
uno de los grandes ecumenistas cubanos, actual Presidente Emérito del Consejo de Iglesias
de Cuba (CIC) experto en las ideas religiosas del patriota José Martí, miembro de la
Asociación de Historiadores de Cuba y especialista en el período alrededor del 1898
(caída del imperio español y surgimiento del imperio de los EEUU de Norteamérica) (vide
infra); el Rdo. Dr. René Castellanos, presbiteriano biblista y profesor de lenguas
bíblicas y sicología pastoral, el Ven. Prof. Pablo Odén Marichal, episcopal, sociólogo
de la religión, actual presidente del Consejo Iglesias de Cuba (CIC) y ViceRector del
SET; el Dr. Reinerio Arce, presbiteriano, teólogo laico, graduado en Tübingen con el
Prof. J. Moltmann. En el extranjero, y producto también del Seminario Evangélico de
Teología de Matanzas, los bien conocidos hermanos metodistas Justo González y Jorge
González, historiador de la teología y teólogo sistemático, y el Rdo. Dr. Jorge A.
León, sicólogo y teólogo pastoral en la Argentina. (La contribución de estos últimos
en otra parte de esta publicación).
Desde el punto de vista social, el único intento serio de las iglesias evangélicas de
desarrollar un programa adecuado a la situación pre-revolucionaria fue el
"Movimiento Social Cristiano", fundado por el Rev. Manuel Viera Bernal de la
iglesia metodista y el Rev. Juan P. Tamayo de la iglesia bautista oriental. Su
"Declaración de Principios: un mensaje a los protestantes cubanos" fue adoptada
oficialmente por el entonces Concilio Cubano de Iglesias Evangélicas (CCIE) en noviembre
de 1960 en que se repudia igualmente el capitalismo y el comunismo, analizando las causas
del auge de este último en el mundo y señalando sus errores como "la expresión
más cruda del secularismo", estando sus acciones en completa oposición con los
principios sociales cristianos, y se pronuncian a favor de un "orden social
cristiano" abstracto y de una "democracia total" que ofrezca "pan con
libertad", haciendo finalmente un llamamiento a los protestantes cubanos para que
"participen con sentido de misión en las luchas sociales, obreras, estudiantiles y
políticas con el fin de impregnar la vida toda de la nación con las ideas y prácticas
cristianas".
Se sabe que el triunfo en Cuba de la insurrección capitaneada por Fidel Castro el 1ro.
de enero del 1959 y la instauración de una sociedad socialista plantearía a todas las
iglesias cubanas el reto mayor a fin de desarrollar una teología autóctona que
respondiera adecuadamente a este desafío.
II. Descripción del período revolucionario
Los principales teólogos y acontecimientos que han influido más sobre el desarrollo
de una teología protestante autóctona cubana son K. Barth, J.A. Mackay, D. Bonhoeffer,
J. Hromadka, P. Lehmann, R. Shaull, M. López, G. Casalis, G. Girardi, L. Boff, y F.Betto,
los vínculos teológicos con el Consejo Mundial de Iglesias en Ginebra, particularmente
la "Conferencia Mundial de Iglesia y Sociedad" del 1966 en Ginebra, los
congresos y publicaciones de ISAL, las reuniones y publicaciones de la FUMEC (Federación
Universal de Movimientos Estudiantiles Cristianos en Ginebra) y el Primer Encuentro
Latinoamericano de Cristianos por el Socialismo celebrado en Santiago de Chile en abril
del 1972, y los movimientos de sacerdotes progresistas tales como el de "Sacerdotes
del Tercer Mundo" que visitaron a Cuba. Caracterizaremos brevemente el aporte de cada
uno de ellos.
En cuanto a K. Barth, no se trata tanto del Barth de la Dogmática Eclesiástica,
como el de los opúsculos menores sobre ética social, el de la "Confesión de
Barmen" y el socialista y el coherente antifascista.
John A. Mackay, teólogo reformado y ecumenista escocés que había sido alumno del
célebre ensayista español Miguel de Unamuno en Salamanca, misionero en la América
Latina (Perú, México y Uruguay), después funcionario de misiones de la Iglesia
Presbiteriana en los EEUU y luego profesor de ecumenismo y rector del seminario de
Princeton. Uno de sus primeros libros Prefacio a la Teología Cristiana fue una
influencia formativa en el Seminario de Teología de Matanzas por muchos años. En el 1963
fue invitado especial al Primer Instituto Nacional Presbiteriano, disertando sobre
"la Naturaleza y Misión de la Iglesia en Cuba Hoy", usando el lema de la
Conferencia ecuménica de Oxford del 1937: "Que la Iglesia sea la Iglesia".
En el caso de D. Bonhoeffer, influye más el de la prisión y sus últimos escritos,
con su interpretación positiva del proceso de secularización, la llamada
"madurez" del mundo y no se precisaba de "la hipótesis de un
"diostapahuecos", que era necesario encontrar una expresión no-religiosa de la
fe cristiana, que la fe había que vivirla en la realidad del mundo y de la historia, y de
su firme actitud antifascista que finalmente lo llevó al martirio.
J. Hromadka el teólogo reformado checo, con su interpretación teológica de las
revoluciones, especialmente la rusa del 1917 y del ateísmo marxista-leninista, así como
su actitud política consistente, aun frente al socialismo checo.
J. Moltmann ha sido siempre un buen interlocutor con los teólogos de la liberación,
ha sido amigo de la iglesia cubana y en su "teología política" nos ha ofrecido
importante premisas para el desarrollo de nuestra teología en medio de una revolución
socialista. Guió la tesis doctoral de Reinerio Arce sobre el importante patriota y
pensador cubano J. Martí.
P. Lehmann, teólogo reformado de los EEUU con su aprecio por el marxismo, el carácter
revolucionario de la fe cristiana y su valoración positiva de las revoluciones del 3er.
Mundo y del "Poder Negro" en su propio país.
R. Shaull, teólogo reformado de los EEUU durante su estancia en la América Latina,
particularmente en Brasil fue maestro de revolucionarios y de cierta manera el
"padre" de la teología de la liberación en la América Latina, mentor del
teólogo reformado brasileño Rubem Alves (uno de los iniciadores de la Teología de la
Liberación), y fundador de ISAL.
Debo recordar a Mauricio López, notable pensador argentino, filósofo y teólogo, que
primero como funcionario de la FUMEC y más tarde del CMI visitó a Cuba en varias
ocasiones y estimuló el trabajo teológico en Cuba con su leal amistad. Junto con el
sacerdote católico también argentino Aldo Büntig fue de los primeros en visitar las
iglesias cubanas, de hacer una interpretación positiva del proceso cubano y por otro
lado, de ayudarnos a interpretar el pensamiento europeo creador en aquellos momentos
primeros de aislacionismo. En el momento en que se desempeñaba como Rector de la
Universidad de Cuyo en su país natal, el 31 de diciembre del 1976, fue apresado por los
militares argentinos y nunca mas se supo de él
.
G. Casalis, teólogo reformado francés, uno de los dirigentes de "Cristianos por
el Socialismo" en Europa, en varios viajes a Cuba, nos ayudó a interpretar la
revolución cubana. Casalis murió en Nicaragua en una de sus estancias en solidaridad con
la revolución sandinista. G. Girardi el sacerdote católico italiano, también del
movimiento de "Cristianos por el Socialismo", con muchos viajes a Cuba,
conferencias públicas ante auditorios de no creyentes y su libro reciente, publicado en
Cuba, Cuba después del derrumbe del Socialismo (1996), uno de los estudios más
importantes sobre la revolución cubana y las iglesias.
El teólogo brasileño L. Boff nos ha visitado en varias ocasiones ofreciendo
conferencias en medios intelectuales no cristianos. Incluimos aquí al también brasileño
Frei Betto cuyo aporte no se limita a la publicación de su famoso Fidel y la
Religión en diciembre del 1985, con más de un millón de ejemplares vendidos en Cuba
solamente y que motivara cambios tan radicales en la actitud del gobierno y el Partido
Comunista en relación con los religiosos en Cuba, sino también a su constante
contribución en viajes ulteriores a Cuba, publicaciones, conferencias públicas y su toma
de posición ante la debâcle del socialismo de Europa del Este.
El 26 de marzo del 1960 debido a que la mayor parte de los miembros del Ejecutivo del
Concilio de Iglesias Evangélicas se había ido camino del exilio, un llamado Comité
Representativo de las Iglesias Evangélicas de Cuba, presidido por el Dr. Alfonso
Rodríguez Hidalgo, convocó para la ciudad de Santa Clara una reunión que tendría como
agenda: a) el tema del comunismo y el cristianismo, debido a los temores ya entonces de
que el proceso cubano fuera de inspiración comunista, b) las iglesias protestantes y la
nueva situación política de Cuba y c) los medios para desarrollar una cooperación más
estrecha entre las iglesias evangélicas en medio de esta nueva situación
políticosocial. Los propósitos originales de organizar un "frente
anticomunista" no se lograron. Y mas bien en las conclusiones finales del evento se
decía: "Nuestra convicción es que la mano de Dios está detrás de la revolución
cubana guiando a nuestro pueblo y preparándolo para la libertad política y la justicia
social, así como para el progreso del Señor Crucificado y Resucitado". Por esta
misma época el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC) de Cuba tradujo y publicó tres
pequeños libros, que aunque de divulgación, influyeron mucho en la incipiente reflexión
teológica cubana: El Evangelio para Ateos de J. Hromadka, Honestos para con
Dios del Obispo anglicano J.A.T. Robinson (que sirvió para dar a conocer en Cuba las
posiciones de Tillich, Bultmann, Bonhoeffer y otros, y Un pastor en la Alemania
Oriental que dio a conocer la teología desarrollada en la República Democrática
Alemana ante el desafío de la sociedad socialista.
En esta misma línea en julio 17 del 1960 el Rvdo. Dr. Rafael Cepeda, pastor
presbiteriano publicaba en la revista Bohemia un artículo titulado "Fidel
Castro y el Reino de Dios" que fue el primer intento protestante de fundamentar una
interpretación teológica de la situación cubana. Cepeda escribía una frase que fue muy
polémica en esa época: "yo tengo la convicción, que comparto aquí con toda
responsabilidad, que Fidel Castro es un instrumento en las manos de Dios para el
establecimiento de su reino entre los hombres. Esto es aparte de que tenga o no una fe
religiosa". También el Rdo. Raúl Fernández Ceballos y en tono más periodístico,
desde su columna del periódico El Mundo titulada "Notas Evangélicas"
que se publicó hasta el 1967 contribuyó mucho a dar una visión más positiva del
proceso revolucionario cubano. En agosto de 1962 a invitación del Movimiento Estudiantil
Cristiano (MEC) de la Habana Cepeda ofreció una de las primeras exposiciones teológicas
sobre la revolución, titulada: "Iglesia en Revolución". Algunas de las
premisas principales de su trabajo fueron: 1. En esta hora Dios está diciendo y haciendo
algo en Cuba , 2. es una hora en que se purifica la iglesia y la fe, 3. es necesario
luchar contra la mentalidad de ghetto que ya empieza a desarrollar la iglesia cubana; 4.
la iglesia tiene que realizar su misión dondequiera que esté, y por tanto Cuba es uno de
esos campos, 5. no hay que temerle al comunismo sino al pecado: la desidia, la cobardía,
los prejuicios, las mentiras, la abulia, el silencio, etc. 6. Hay que retornar a la Biblia
para buscar las respuestas de Dios para esta hora, pero con una adecuada interpretación
bíblica. 7. La participación de las masas en la revolución le plantea a la iglesia una
mayor participación de los laicos. En abril del 1965 vuelve Cepeda al MEC de la Habana
con el tema: "La conducta cristiana en una situación revolucionaria". Allí
dijo: 1. que estamos en el período de la de la "gracia estratégica" de Dios,
las "revoluciones son un aspecto de la historia de la acción redentora de Dios para
la restauración del ser humano al orden creado por él", por tanto la revolución
"está en Dios y con Dios, no importa cual fuere su ideología".
La soberanía de Dios no reconoce límites: "ningún sistema político es tan bueno
como para confundirse con el Reino de Dios y ningún sistema tan malo como para
entorpecerlo". Cepeda exhorta a) la escucha viva de la Palabra de Dios, b) escuchar
la otra palabra de los hechos vivos, c) recuerda el dicho del Dr. Juan A. Mackay
:"hay que ganarse el derecho a ser oídos" y concluye pidiendo a la iglesia que
acepte el reto de la revolución con su humanización del ser humano desheredado y
explotado planteándole a la revolución el otro desafío: "la inmersión del amor de
Dios en las relaciones entre los seres humanos".
En agosto del 1965 el Rev. Dr. Sergio Arce hablaba en el Departamento de Iglesia y
Sociedad del Concilio Cubano de Iglesias Evangélicas (CCIE) sobre La misión de la
Iglesia en una sociedad socialista, una exposición teológica del proceso cubano.
Arce argumentaba acerca de: 1. la necesidad de aceptar la revolución marxista-leninista,
2. la misión de la iglesia en Cuba es servir en este tipo de sociedad mediante el
testimonio, la profecía y la evangelización. Dice Arce: "el culto a Dios es el
servicio a los hombres". El cristiano debe interesarse en el logro de la más alta
productividad y el mayor bienestar social. Por otra parte, señalando las semejanzas entre
la teología cristiana y la ideología marxista, habla del ser humano como una unidad
sicosomática, y el trabajo como una realización espiritual del ser humano. "La
iglesia debe comenzar por destruir ideológicamente, proféticamente sus propios
ídolos". Este es uno de los valores del marxismo según él, su carácter
iconoclasta, destructor de ídolos. Por otra parte, el ateísmo marxista descubre nuestro
propio ateísmo y nos ayuda "a romper el contubernio idolátrico con el mundo que se
fue". La evangelización es la consecuencia del testimonio profético. "La
confrontación con la nueva sociedad demanda una renovación previa de la iglesia a la
altura de ese hombre, una renovación de la estructura del lenguaje, en la perspectiva, la
enseñanza, el testimonio, hemos de evangelizarnos primero a nosotros mismos".
Termina su análisis del ateísmo marxista señalando: 1. que el cristiano genuino es un
ateo, no cree en el dios inventado por los filósofos, y 2. el marxismo y el cristianismo
rechazan los dioses falsos creados por la filosofía idealista. La importancia del
pensamiento de Arce en aquel momento fue la de haber postulado la compatibilidad entre la
fe cristiana y el marxismo-leninismo con una sólida fundamentación bíblico-teológica.
Ha sido el Rdo. Dr. Sergio Arce el teólogo cubano más original y mejor conocido en
estos últimos treinta años. Nació en el 1924 y se formó en la Universidad de la Habana
(doctorado en Filosofía y Letras), el Seminario Evangélico de Teología en Río Piedras,
Puerto Rico y estudios posgraduados en Princeton, EEUU. Ha sido rector del Seminario
Evangélico de Teología en Matanzas desde el 1969 hasta el 1984 y Secretario General de
la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba desde el 1966 al 1985, así como directivo de
la Conferencia Cristiana por la Paz en Praga por varias décadas. Actualmente es miembro
de la Asamblea Nacional del Poder Popular del Gobierno Socialista en Cuba. Las principales
influencias formativas de su pensamiento han sido John A. Mackay, Karl Barth, Miguel de
Unamuno y en general Juan Calvino y la teología reformada en general. Fue el inspirador
por muchos años en Cuba de las "Jornadas Camilo Torres" en memoria del cura
guerrillero colombiano (1929-1966) muerto en acción, las cuáles estimularon un
pensamiento teológico cubano radical en la línea de la "teología de la
liberación". Hay en su pensamiento una gran influencia de la filosofía y praxis
marxista-leninista y del socialismo cristiano de L. Ragaz y de J.C. Blumhardt y su hijo
C.F. Blumhardt, desarrollando un "socialismo cristiano" de manera independiente
y original, a veces no lo suficientemente crítico. Arce ha sido desde sus inicios un
fuerte cuestionador desde la izquierda de la teología de la liberación por haber sido
sus autores neo-marxistas, ya que según él no habían respetado el pensamiento original
de Marx/Engels/Lenin. Afortunadamente Arce ulteriormente participó en diversos encuentros
con representantes de la teología de la liberación como por ej. el de México del 1977 y
de la EATWOT (Ecumenical Association of Third World Theologians, en Ghana en el 1977),
así como encuentros de "Teólogos y Científicos Sociales" en el Seminario de
Matanzas en los años 1979, 1983 y 1989, lo que ayudó a comprender mejor las tesis
cubanas, lográndose un fecundo intercambio con teólogos como Moltmann, Casalis, Girardi,
Boff y Betto que han ayudado a vencer el aislacionismo del empeño teológico y la iglesia
cubana. Arce ha caracterizado su teología en diferentes momentos como "teología del
trabajo", "teología antiburguesa", "teología del pueblo" y la
última como "teología en revolución". En su prefacio al volumen I de su Teología
en revolución (Matanzas, 1988) él mismo nos advierte que: "nuestra labor ha
consistido en tratar de liberar la teología de las cadenas ideológicas burguesas y
capitalistas" (p.vii). Dice que su trabajo teológico se ha desarrollado en dos
sentidos: "una reflexión que se inclina hacia la consideración primaria de la
problemática social y trata de encontrar en lo político la mediación
liberadora de la teología y otro, en una reflexión primaria de la problemática eclesial
y que trata de encontrar en lo pastoral tal mediación liberadora"
(ibid.). Arce define la teología como "la reflexión sobre la praxis evangelizadora
de la iglesia, y la revolución es la praxis liberadora, mediadora de la Buena Noticia de
la liberación que es el evangelio" (id. p.12). Define al ser humano como "el
sujeto concreto histórico que hace la revolución destruyendo toda estructura que estorbe
su realización como tal" (id. p.20) y su "vocación suprema es la de ser un
ecónomo, un productor y distribuidor de bienes que enriquecen la vida
recibida de manos de Dios" (id.p.22). Ha respondido positivamente a los retos que
nuestra revolución/sociedad socialista ha suscitado a la iglesia, tomando bien en serio
las críticas de ésta a la iglesia. Así ha trabajado temas como la ideología, el
ateísmo, el trabajo, el antiimperialismo, la lucha por la paz, el internacionalismo, la
formación del "nuevo ser humano", siempre desde una posición no lo
suficientemente crítica de dichos proyectos y resultados políticos. Uno de sus
principios teológicos fundamentales es el de la encarnación que aplica a la
participación de la iglesia y de los cristianos/as en la revolución. Afirma que la peor
herejía es el docetismo, y así su teología es consistentemente cristológica,
presentando a Jesucristo como el "Hermano Mayor", y al "Reinado de
Dios" como su proyecto central de pleno amor, justicia y paz, que define como
"la república de los hombres nuevos (naturalmente también de mujeres nuevas), es
decir, del nuevo ejemplar humano que va surgiendo en la historia" ("Evaluación
de la teología cubana en los últimos 30 años" (Revista Mensaje, 1993 no.3,
p.16). Creo personalmente que uno de sus ensayos más logrados fue el presentado en una
Consulta con representantes de iglesias de EEUU y cubanas para analizar las relaciones
entre ambos pueblos y gobiernos, con el título: "El bloqueo de EEUU contra Cuba. Una
aproximación desde la perspectiva de la teología cubana: teología en revolución"
(Revista Mensaje, luego aparecerá en traducción alemana en un Festschrift
en honor al Prof. J. Moltmann) porque se ve más claramente la articulación que hace Arce
del discurso teológico con la realidad político-social, "porque nuestra reflexión
teológica no se dará en el terreno de lo abstracto ni lo extraterrenal, sino en lo
concreto de la historia que es realidad político-social-económica, cosa que hace
factible la objetividad del pensamiento de Dios más allá de la consabida subjetividad de
la fe" (p. 14). Así examina el sentido concreto para la vida del pueblo que tiene
afirmar la fe en cada una de las personas de la Trinidad. Y puede decir: "creer en
Dios no es creer en cualquier dios sino luchar por creer (es decir, en nuestra voluntad de
creer) es el Dios que revela en las Escrituras, el Dios de los pobres, los débiles, los
oprimidos y reprimidos que padecen persecución por causa de la justicia"
(p.14). "Creer en Jesús Mesías no es creer en cualquier mesías sino en luchar por
creer (es decir en nuestra voluntad de creer) en el Jesús Mesías de los
evangelios, en el pobre, débil que padeció persecución por causa de la
justicia, la causa de la liberación humana y quien nos da la medida de nuestra
propia humanidad como seres creados a imagen y semejanza de Dios, y por tanto,
como colaboradores en la realización de su propósito creador, integrador y
liberador" (p.15). Y creer en el Espíritu Santo "no es creer en cualquier
espíritu, ni en cualquier santidad, sino en luchar por creer (es decir en nuestra
voluntad de creer) en el Espíritu que fecunda al pueblo con solidaridad pariendo en
la Historia a la Iglesia, la Comunidad de pobres, débiles y reprimidos que padecen
persecución por causa de la justicia, propiciando la liberación que nos pueda dar
la medida de la realidad histórica de la Iglesia y de su eficacia santificadora, capaz de
situar la oscuridad como noche y la luz como día" (ibid.). En su artículo citado
anteriormente "Evaluación de la teología cubana en los últimos 30 años"
sentencia Arce: "la teología es un quehacer de la iglesia, pero se ha enraizar en
las mismas entrañas del pueblo donde la iglesia está enclavada, nutriéndose de la savia
de sus luchas, sufrimientos, sus ansias y alegrías" (p.14). Menciona "seis
estaciones" de su teología: 1. salvar a todo el ser humano y a todos los seres
humanos, 2. el "materialismo" de la fe cristiana: "el ser humano como una
unidad sico-socio-somática", 3. el anti-capitalismo, 4. las implicaciones humanistas
del Espíritu Santo, 5. una teología de la creación que incluya todo lo que se refiere
al trabajo y 6. el "reinado de Dios" como república de una humanidad nueva.
En el libro The Church and Socialism, publicado en New York en el 1985 con una
traducción de varios ensayos de Sergio Arce aparecen dos críticas a su trabajo
teológico por la teóloga alemana Dorothee Sölle y un teólogo de EEUU, Stanley
Aronowitz. Entre los reparos de Sölle podemos mencionar su descuerdo con la crítica de
Arce a la teología de la liberación y el llamar "revisionista" a G. Casalis,
todo porque éste había censurado la invasión de las tropas soviéticas en Praga que
ahogó la "Primavera de Praga". Concuerdo con esta observación, Arce siempre ha
seguido muy acríticamente las posiciones oficiales soviéticas y ésto se reflejó en el
papel que jugó ante los disidentes de la Conferencia Cristiana por la Paz por esta
intervención soviética que motivó la protesta de J. Hromadka, la renuncia del
Secretario General Ondra y la salida de la organización de algunos miembros valiosos. Y
se pregunta, ¿es el que el sistema marxista-leninista no necesita también de la
autocrítica como todos nosotros la precisamos? Por su parte Aronowitz expresa que Arce
adapta la iglesia a la revolución cubana, no injertando el marxismo en la
teología sino transformando las categorías teológicas mismas. K. Stock se pregunta con
relación a la Confessio Cubana una preocupación igualmente aplicable a toda la
teología de Arce: el asumir una revolución social, ¿no significa asumir un concepto
unívoco de la acción y excluir las aporías históricas que pueden darse en toda acción
humana?. W. Rauch que era pastor en la ex-RDA se pregunta: ¿puede ser capaz la iglesia de
dar un testimonio profético en medio de una sociedad marxista si se identifica
completamente con la ideología marxista y la política del gobierno?
Entre los libros publicados por Arce mencionamos: Teología en Revolución, Vol.
I, Matanzas, 1988; id. Vol. II, s.f.; La teología como testimonio, Quito,
FUMECALC, 1992; Las siete y las setenta veces siete palabras, CLAI/Centro de
Estudios del Consejo de Iglesias de Cuba, Quito, 1997; The Church and Socialism,
New York, Circus, 1985; mas traducciones en otros idiomas. Tres artículos recientes son
una presentación de conjunto de su pensamiento: "Teología en Revolución: esbozo de
nuestro quehacer teológico", (inédito de abril del 1995); "Panorama de la
teología en Cuba" en Caminos, no. 6, 1997, La Habana, Centro M.L. King y
"Teología en Revolución".
Un aporte importante de la teología cubana ha sido la bien conocida "Confesión
de Fe de la Iglesia Presbiteriana-Reformada en Cuba" proclamada en el 1977. Fue el
resultado del trabajo por tres años de una comisión presidida por Adolfo Ham, con la
colaboración de Francisco Norniella, Carlos Camps, Lois Kroehler y sobre todo de Sergio
Arce, quién escribió la introducción (que había sido objeto de una conferencia en la
Facultad Comenius de la Universidad Carolina de Praga con motivo del otorgamiento del
doctorado en teología honoris causa.) en abril de 1974 con el título:
"Principios para una revisión de la Constitución" así como el bosquejo de la
Confesión, la redacción de algunas de las secciones y la revisión final para
uniformizar el formato. Los tres criterios centrales de la Confesión en términos de
Arce: 1) el "antropocentrípeto": el ser humano como punto central de nuestro
interés y punto focal de nuestra confesión de fe; 2) el "histórico-motriz" la
historia es historia de su liberación que no se da a nivel intelectual sino de la praxis,
y 3) el "eclesio-centrífugo": la iglesia no es un fin en si misma, sino un
vehículo o instrumento de la realización de la historia. Algunos de los principios que
se enuncian son: el trabajo como principio de espiritualidad humana y su vocación
primaria, el ser humano vinculado a la historia de su economía, su vínculo con los
bienes recibidos y creados, la historia como la reconstrucción socio-económica humana,
como lucha por la reconstrucción ecológica, y otros. Algunas de las características de
la Confesión: a) Hay en ella una dialéctica entre Jesucristo "como centro de
interés de la iglesia" y el ser humano "como centro del interés de Dios. b) No
hay un apartado especial para la iglesia, y sin embargo posee una preocupación
eclesiológica y pastoral en todas sus secciones, puesto que a semejanza de Barmen,
después de cada tesis se deducen las implicaciones que se siguen para la iglesia, su vida
y misión. c) La Confesión tiene una postura positiva frente al mundo contemporáneo sus
valores y sus esperanzas efectivas. Igualmente es sensible frente a los grandes problemas
políticos y sociales de nuestro tiempo y hace su opción por el socialismo. d) La iglesia
no tiene a menos "menguar para que Jesucristo crezca dispuesta a vivir en amor
sacrificial y solidario por todos/as". e) Tiene un concepto dinámico y secular del
Reinado el cuál va creciendo en la medida en que se instauren la justicia, la paz y el
amor, de los cuáles la iglesia es una avanzada. f) Finalmente se concibe al ser humano
bajo la fecunda imagen de un "ecónomo", explicitándose este hermoso concepto
bíblico en sus dimensiones política, social, económica y teológica. Esta Confesión
fue traducida a varios idiomas europeos y divulgada principalmente por la Alianza
Reformada Mundial y el Consejo Mundial de Iglesias, así como discutida en seminarios
prestigiosos en diversas partes del mundo, con el interés especial de tratarse de una de
las pocas confesiones de fe hechas en países socialistas. Hay que aclarar que esta no es
una Confesión de Fe que aspirara a referirse a todos los artículos de fe, para ello la
iglesia Presbiteriana-Reformada tiene en su Libro de Confesiones otras nueve confesiones
históricas, sólo se deseaba referirse a aquellas cuestiones que eran vitales para la
vida de la iglesia en nuestro contexto particular. Entre las principales críticas hechas
a la misma se destacan: 1. hay un énfasis demasiado exagerado sobre el trabajo y falta la
noción del sábado y la fiesta que es tan típica de los países latinos; 2 "no es
el hombre ecónomo sino el hombre espiritual el que abandona su auto-suficiencia"; 3.
sin restarle nada a la responsabilidad humana, ¿no habría que enfatizar más la
gratuidad de Dios?; 4. la Confesión en algunas de sus afirmaciones es más optimista que
el marxismo; 5. la escatología es insuficiente, no se habla por ej. del "juicio
final", y por tanto no se dan criterios para determinar la diferencia entre los fines
y las decisiones concretas tomadas bajo condiciones contingentes; 6. se hacen afirmaciones
muy absolutas como ésa de 3DO7 que afirma: "la revolución marxista-leninista es el
único camino", pero ¿qué pasa cuando la burocracia del partido se hace
omnipotente?; 7. aceptar un sistema es un paso positivo, pero sólo en cuanto al progreso
temporal, pero como signo de los tiempos y sistema siempre se tiene que poner en
cuestión; 8. no está suficientemente clara la diferencia entre la salvación entendida
como intervención soberana de Dios y como proceso intramundano de participación humana.
Ahora podemos hacernos la autocrítica de que fuimos demasiado optimistas con relación
a la "aventura técnica humana", no dándonos suficiente cuenta en ese momento
las consecuencias para la degradación ecológica de esta hipertrofia tecnológica
incontrolada, no creo que hemos santificado al socialismo tanto como anteriormente los
teólogos habían y todavía santifican al capitalismo o el neoliberalismo. Un pastor de
la ex-DDR me preguntó en cierta ocasión: "¿cómo es posible tener al mismo tiempo
su confesión de fe y la de Barmen?"
Adolfo Ham, teólogo reformado, con su formación fundamentalmente filosófica ha
escrito y disertado más sobre las "cuestiones fronterizas": la relación entre
filosofía y fe cristiana, su vínculo con la cultura e identidad nacional, su relación
con las ciencias y el arte y la ética social cristiana. No ha sido tanto un pensador
creador como con un buen poder de síntesis. Con una fuerte vocación ecuménica ha
ocupado cargos importantes del Consejo de Iglesias de Cuba, de la Conferencia de Iglesias
del Caribe (como principal Asesor Teológico) y en comisiones del Consejo Mundial de
Iglesias. Al igual que Sergio Arce ha estado empeñado en la formación teológica desde
la década de los 60 y en dar una respuesta creadora al desafío ideológico.
Deseamos mencionar también al Prof. Obed Gorrín de la Iglesia de Los Pinos (una
iglesia autóctona cubana) que fue director del Centro de Estudios del Consejo de Iglesias
y como tal hizo muchas publicaciones teológicas valiosas. Lamentablemente Gorrín se ha
malogrado al estar padeciendo de una grave enfermedad cerebral. Incluimos además al
Pastor Leoncio Veguilla de la Iglesia Bautista Occidental que ha publicado libros de texto
para el Seminario Bautista de Cuba Occidental en la Habana, del cuál es el Rector, en los
campos de la teología sistemática, la teología pastoral, la historia de la iglesia, los
cultos sincréticos afrocubanos y la ética cristiana.
La publicación de unos pocos libros teológicos en las primeras décadas de la
revolución cubana sirvieron para dar a conocer nuestro pensamiento teológico en el
extranjero. El primero de ellos editado por el Rdo. U. Livio Díaz, Cristo vivo en Cuba
(S. José, DEI, 1978), luego Religion in Cuba Today editado por A. Hageman y Ph.
Wheaton (Association Press, N.Y., 1971). La Herencia Misionera, S. José, DEI,
1986, aunque básicamente un libro de historia tiene mucho contenido teológico. Pensamiento
Reformado Cubano editado por F. Marrero, publicado por la Igl.
Presbiteriana-Reformada en Cuba en el 1988 con contribuciones de Arce, Camps, Cepeda y
Ham. Más recientemente en el libro editado por O. Bolioli The Caribbean: Culture of
Resistance, N.Y., Friendship Press, 1993 hay varios ensayos de autores cubanos.
Entre las revistas protestantes publicadas hay que destacar "Mensaje" publicada
desde el 1963 al 1964 por la Iglesia Presbieriana en Cuba y editada por R. Cepeda, que
luego pasó a ser el órgano oficial del Consejo de Iglesias ha sido la revista teológica
más importante de Cuba. Esta colección ofrecería una magnífica antología del
pensamiento teológico cubano. El Centro Memorial M.L. King publica la revista
"Caminos" con contenido sociológico-religioso y con ese sello editorial ha
publicado ya libros importantes de autores cubanos como R. Cepeda Jose Martí: su
verdad sobre los Estados Unidos. Ultimamente hemos de referirnos a las siguientes
publicaciones del Centro de Estudios del Consejo de Iglesias de Cuba: con sus colecciones ARA-Análisis
de la Realidad Nacional y Materiales de Estudios, serie Raíz y Ala y los
libros: S. Arce, Las Siete y las Setenta Veces Siete Palabras, R. Arce Religión:
Poesía del Mundo Venidero (sobre J. Martí ), Varios, Carismatismo en Cuba.
Observaciones críticas finales
Muchos de nuestros amigos nos han reprochado que como teólogos cubanos no hayamos
producido más, que no hayamos compartido mejor nuestra experiencia de iglesias viviendo
en una sociedad socialista. Podríamos buscar pretextos para explicarlo, creo, con todo,
que debimos de haber publicado más. No nos han faltado tampoco los foros extranjeros
donde elevar nuestras voces. Pero todavía hay tiempo de efectuarlo. Deberemos estimular
más el diálogo con otras teologías del Tercer Mundo, y nos hace mucha falta fortalecer
también el intercambio con los teólogos cubanos emigrados. La realización de esta
publicación es ya un comienzo esperanzador de este diálogo urgente e inexcusable.
También es responsabilidad nuestra la de estimular el trabajo teológico, sobre todo de
las nuevas generaciones, para desarrollar más las mejores premisas que hemos discutido
arriba y estimular a los centros conservadores y tradicionales a hacer su parte. Se
precisa también una mejor colaboración con los teólogos cubanos de la iglesia
católico-romana y estimular proyectos como un congreso de teología, una revista unida y
publicaciones ecuménicas donde se favorezca el diálogo.
[Filosofía, teología,
literatura: Aportes cubanos en los últimos 50 años. Edición de Raúl
Fornet Betancourt. Aachen: Wissenschaftsverlag Mainz (Concordia Serie Monografías, tomo
25), 1999.]
© José Luis Gómez-Martínez
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