Filosofía, teología,
literatura:
aportes cubanos
Thalía Fung Riverón
"Problemas de la apropiación del marxismo después del 59.
El marxismo en Cuba. Una búsqueda"
El marxismo en Cuba puede ser abordado desde múltiples puntos de vista y objetos
de trabajo: desde la historia, la economía, la filosofía, la política en tanto ciencia,
desde las ciencias particulares, el arte y asimismo, a partir del conocimiento común. En
este trabajo, no nos proponemos asumir la multidimensionalidad de aproximaciones, sino
destacar la imbricación del proceso real y el pensar teórico marxista en Cuba.
1
Elementos factuales y teóricos de la asunción del marxismo en Cuba.
La tendencia objetiva y valorativa hacia la unicidad
Dos elementos factuales fundamentaron su aprehensión temprana hacia fines del siglo
XIX: a) la existencia de una activa clase obrera, parte de la cual (en especial los
trabajadores tabacaleros) se desempeñaba también fuera de la Isla, en Estados Unidos, de
donde recibió la influencia del movimiento obrero norteamericano y del marxismo mediado
resultado del mestizaje con ideas lassalleanas y reformistas en general, b) la encrucijada
por la cual las grandes potencias de la época, España, Inglaterra, Rusia, Japón,
Francia y el pujante imperio norteamericano hacían de Cuba y Filipinas causa de intensas
negociaciones que cubrían el amplio espectro desde cabildeos internacionales hasta la
confrontación armada. En dicha época transicional se unen dos guerras: la nacional
liberadora de Cuba contra la dominación española y la guerra entre el viejo imperio
colonial y el imperialismo dominante en el siglo XX, la primera trae consigo el
protagonismo de nuevos agentes de la historia develado por Lenin a comienzos de
siglo, y obliga no sólo a la reflexión teórico-política de los líderes máximos
de la guerra de independencia, sino asimismo al establecimiento de prioridades políticas:
lo propiamente nacional antes del planteo de lo estrictamente social.
Desde el punto de vista teórico, la primacía de la política en el reflexionar cubano
desde fines del siglo XVIII, que no se constreñía a los sucesos de la Isla, sino que
pensaba el devenir del subcontinente al que Martí llamó Nuestra América, constituía un
sustrato adecuado para la recepción de una teoría cuyo núcleo central es la
transformación social y, en consecuencia, política en primer término. No obstante, el
más preclaro de nuestros pensadores, José Martí, aunque poseyó algún conocimiento
acerca del pensamiento de Marx quizás, en gran parte mediado por sus efectos en el
movimiento obrero norteameriano no podía asumir una teoría que se había formulado
a la sazón, a nivel de sistemas sociales complejos y simplificados, y que no develaba la
dimensión de la contradicción principal que enfrentaba Cuba, cualificadora de todos los
procesos, y que había ocupado el rango con que se peculiarizaba la lucha del pueblo
cubano. Pero la dialéctica es un instrumento universal del pensamiento, y Martí fue
maestro en la dialéctica política, reflexiva y de comportamiento.
Otros pensadores, como Valdés Domínguez, Diego Vicente Tejera, cercanos a Martí,
fueron partidarios del socialismo, además del reconocido marxista Carlos Baliño.
También se nutrió el suelo ideológico con el aporte de otros intelectuales y
trabajadores como los anarquistas, que portaron contradictoriamente, a Cuba, las ideas
marxistas desde España.
Desde entonces, el marxismo mantuvo una cierta continuidad teórica en el pensar
cubano, hasta que Julio Antonio Mella logró unir en la misma forma de aprehender la
realidad cubana a la vanguardia del estudiantado y de los obreros, en el entramado de las
concepciones marxistas y las ideas martianas.
Con la fundación del Partido Comunista de Cuba, se produce una cierta eclosión del
pensar marxista, donde lo nuevo representado por el joven Mella y la continuidad
independentista y marxista en la persona de Baliño presentan, por vez primera, una
alternativa política al status quo implantado con la intervención norteamericana.
La ola izquierdista de los años veintetreinta también alcanzó a la intelectualidad
progresista cubana, en particular a movimientos tales como la Protesta de los Trece, la
Falange de Acción Cubana fundada por Martínez Villena, Juan Marinello y
otros el Movimiento de Veteranos y Patriotas, el Grupo Minorista, la Universidad
Popular "José Martí". Las ideas marxistas portadas por Mella, Martínez
Villena, Pablo de la Torriente Brau, por su carácter abierto hallaron eco en otros
pensadores, en cuanto a ideales, ideas, método, elementos, como Enrique José Varona
quien en sus últimos años se aproximó esencialmente al marxismo, Fernando
Ortíz, y otros intelectuales relevantes de la época, algunos de los cuales se
distanciaron después definitivamente, de dichas posiciones.
Asimismo se hizo sentir la presencia del marxismo latinoamericano fundamentalmente, a
través del peruano Mariátegui, cuya grandeza constituyó un puente y raíces nuevas para
el pensar cultural del subcontinente, así como para la reflexión analizadora de recién
estrenados agentes históricos en Indoamérica, y del argentino Ponce que tuvo la
capacidad de mirar la cultura artística con una visión erudita y nueva en nuestros
medios intelectuales.
La situación revolucionaria de los años treinta y la crisis general que la siguió,
por una parte, y el Frente Antifascista formado ante la inminencia de la II Guerra
Mundial, por la otra, también contribuyeron a una actitud más abierta entre las capas
medias hacia las ideas marxistas, que se peculiarizaban con el aporte de Lenin, diseminado
a través de la III Internacional y de los partidos comunistas. Blas Roca escribe en 1943
"Los fundamentos del socialismo en Cuba" donde se ofrece, por primera vez, una
visión integral de óptica marxista, de la situación existente en el país, y de la
salida hacia el socialismo como respuesta necesaria. La antes mencionada apertura se
frustraría ante las agresivas medidas asumidas en Cuba al iniciarse la "Guerra
Fría".
Carlos Rafael Rodríguez, desde la economía, Juan Marinello, desde la cultura, y
otros, no confesionalmente marxistas; pero que utilizaron una metodología próxima en el
análisis del devenir de Cuba, contribuyeron al desarrollo de elementos de la cultura
política cubana de fisonomía marxista.
El desarrollo de la clase obrera cubana, signada por el hecho de constituirse
organizacionalmente en una única Central de Trabajadores desde 1925, favoreció la
existencia de un portador material unitario para las ideas anticapitalistas y
antiimperialistas, lo cual sirvió de asidero a un pensamiento social avanzado y para la
diseminación del sentimiento antiimperialista que se había planteado con Martí, incluso
aún cuando la dirección de la CTC cayó en las manos de sindicalizados
"amarillos".
Un hito en la asunción del marxismo en Cuba, lo constituye la obra "La Historia
me Absolverá", la cual resumió las corrientes progresistas desarrolladas desde el
siglo XIX, en particular, el pensamiento martiano, asentados en la cultura política, e
incorporó las ideas marxistas-leninistas en el análisis de la situación enfrentada en
la Cuba que iniciaba la segunda mitad del siglo XX. Esta simbiosis trajo consigo un punto
de partida que permite teóricamente deslindar la penetración de las ideas marxistas en
Cuba, puesto que el reconocimiento como estrategia de lucha del documento programa
del "Movimiento 26 de Julio" posibilitó de forma indirecta, la asunción de
tesis de la concepción materialista de la historia respecto a las contradicciones que
enfrentaba el pueblo cubano, por reflejar exactamente los problemas del país, pensados
por un revolucionario cubano que había comenzado por su puesta en práctica.
Un factor se hace dominante y facilitador de la apropiación del marxismo en Cuba: a)
la unicidad del proceso político cubano, dominado por contradicciones principales con
agentes externos, b) la tendencia hacia la unicidad en el pensar político cubano, debido
fundamentalmente al condicionamiento del referente real, que hace que las respuestas se
contraigan a la ubicación del pensador respecto a la contradicción principal: reformismo
y anexionismo o independentismo en el siglo XIX, neo-anexionismo o independentismo
revolucionario en el siglo XX.
2
La filosofía marxista y la Academia en la Cuba de la segunda mitad del siglo XX.
Antes de 1959, los estudios marxistas, salvo raras excepciones, y de modo coyuntural u
ocasional no tenían cabida en las universidades. Algunos intentos fueron eliminados por
las autoridades universitarias, no obstante, no quiere ello decir que fuera absolutamente
desconocido para los estudiantes, en especial, para los estudiantes de humanidades. En
algunas carreras universitarias, en Oriente y Las Villas hubo un trabajo académico de
examen de algunos aspectos de la teoría de Marx por profesores marxistas, mientras que en
la Universidad de La Habana, aquellos que expusieron elementos de la concepción marxista,
lo hicieron sobre la base de la cientificidad que atribuían a dicha teoría, sin que se
hubieran afiliado a sus postulados, por cuanto, ningún especialista que asumiera dichas
ideas de modo confeso, podía profesar en la más importante Casa de estudios del país.
Después del triunfo de la Revolución Cubana, ingresaron en la docencia universitaria
general, reconocidos intelectuales marxistas cubanos tales como Juan Marinello, Mirta
Aguirre, Gaspar Jorge García Galló, Sergio Aguirre, Juan Mier Febles, Carlos Rafael
Rodríguez y otros, no sólo en el campo de las ciencias humanas, sino también en otras
especialidades.
Con la Reforma Universitaria, se transformaron las facultades, y del conjunto
constituido por la antigua Facultad de Filosofía y Letras, se crearon Escuelas con
curricula especializados en Historia, Geografía, Letras y Arte y otras. Asimismo comenzó
la impartición de cursos elementales de marxismo-leninismo sobre la base de a) algunos
trabajos de Marx, Engels y Lenin, y b) manuales de procedencia soviética, junto a
materiales elaborados por los cubanos, entre los cuales, un lugar muy importante ocupó el
libro de Blas Roca "Los fundamentos del socialismo en Cuba". Se formó una
Escuela para la preparación de los profesores de marxismo-leninismo, (Cepero Bonilla) a
partir de graduados universitarios de distintas carreras, y se organizó el primer
contingente de profesores universitarios de Filosofía marxista-leninista, con sus
graduados y otros profesionales, con los cuales se diseminó la enseñanza de la
filosofía marxista que se intentaba adecuar a las especialidades de los estudiantes
universitarios.
Puede decirse que además de Marx, Engels y Lenin, pronto comenzaron a pesar en el
pensar de dichos profesores otros marxistas tales como Louis Althusser, Antonio Gramsci,
Rosa Luxemburgo, y que en los primeros años, debido al impacto ejercido por la
Revolución Cubana en los medios intelectuales progresistas mundiales, muchos
especialistas de primer orden visitaron Cuba, entre los que se contaron Jean Paul Sartre,
Roger Garaudy y Ernest Mandel, por sólo citar algunos que además, poseían visiones
diversas sobre el marxismo.
De todos modos, es ilusorio pensar que el pensar cubano sobre la filosofía y la
teoría política marxistas fue uniforme. El propio marxismo como sistema abierto de
pensamiento, que precisamente, se inicia con el planteamiento del desorden, y la búsqueda
de la inestabilidad de la sociedad capitalista, podría producir unanimidad en la
reflexión. El método, por una parte, y la diversidad en la formación de los
especialistas, no sólo en relación con la multiplicidad de carreras en que habían
adquirido su título universitario, sino sus propias experiencias generacionales y de
actividad política influyeron en la aprehensión diversa del marxismo y en su enfoque de
la realidad cubana y universal. Ello trajo como consecuencia diversas crisis en el pensar,
algunas de crecimiento, otras de distanciamiento.
En general, el ejercicio docente, permitió a los estudiantes aproximarse a bases
metodológicas científicas que han posibilitado hoy, con un pensar más abierto, ante la
pluralidad de situaciones y respuestas, analizar el cambiante mundo actual y, en
particular, las complejidades de coyunturas que tendían más al desorden, y que
avizoraban catástrofes más que continuidades.
En ese sentido, mirado desde hoy, aquella enseñanza con sus limitaciones, de
preparación escasa de los profesores en el dominio de las concepciones del marxismo
original y de los marxistas posteriores, de improvisación pedagógica en muchos y de
ausencia de experiencias en el debate, tuvo como resultado descrito grosso modo, más
positividades que efectos negativos, que se reflejan en la generación que ha madurado
científicamente entre los cuarenta y cincuenta años en campos disímiles del saber.
La Academia asumió como elemento fundamental para la enseñanza universitaria, el
referente real constituido por el proceso revolucionario en Cuba y las reflexiones
políticas y teóricas de Fidel Castro y de Ernesto (Che) Guevara que imprimieron su sesgo
al conocimiento sobre la teoría social del marxismo, y en especial, sobre su teoría
política. La visión tercermundista de Fidel en las condiciones de la segunda mitad del
siglo XX, y, en especial, en la ruptura del bipolarismo hacia un unipolarismo político y
militar, han ampliado y enriquecido el sistema de pensamiento de los intelectuales
cubanos, lo cual se acrecentó ante la particular vigencia que ante el hegemonismo de los
Estados Unidos adquirieron el pensar martiano y la obra de Fidel.
Desde el punto de vista epistemológico y gnoseológico, los radicales avances de la
3ra. revolución tecnológica que implican una forma de reflexionar nueva, la recién
revelada relación anti-kuhniana entre la tecnología y la filosofía, la crisis
paradigmática mundial, y sin excluir quizás en primer lugar la debacle de la
Unión Soviética y la Europa del Este, favorecieron el pensar dialéctico-marxista, ante
la cumplida exigencia de examinar el mundo cada vez, ante realidades nuevas y factores y
elementos desconocidos hasta el presente. La búsqueda de la lógica especial del
específico objeto ha traído consecuencias gnoseológicas y epistemológicas no sólo en
el campo de las ciencias humanas, sino en el desarrollo de los sistemas abiertos de
pensamiento de las distintas antiguas y nuevas ciencias. Y ello se debe a una visión
verdaderamente marxista, insertada en las tradiciones y peculiaridades múltiples de la
cultura científica, educativa y política cubanas.
Descontaminado de una óptica reduccionista generada en filósofos y economistas
soviéticos, puede evaluarse como de mayores posibilidades creativas al pensar marxista
cubano actual, en el cual el nuevo referente real ha ocupado una posición condicionante
para la reflexión y metarreflexión cubanas. Una dimensión muy importante, ante un
creciente desarrollo de la Filosofía política la ha desempeñado el pensamiento de
Antonio Gramsci, fundamentalmente, en el campo de la subjetividad, así como en las
relaciones estado-sociedad civil y el papel del intelectual orgánico en el proceso
revolucionario, asimismo un redescubrimiento del pensar cubano desde el siglo XIX, y de
los marxistas y otros pensadores relevantes cubanos y latinoamericanos de la primera mitad
del siglo XX han constituido fuentes teóricas de la reflexión cubana y tercermundista de
la presente época transicional entre los dos siglos, lo cual se ha llevado de modos
diversos a las aulas universitarias.
Entre los marxistas más citados se encuentra Jürgen Habermas por su teoría de la
comunicación, y Adolfo Sánchez Vázquez, en particular, con sus reflexiones acerca de la
ideología y del pensar estético.
La Filosofía marxista ha recuperado, sin perder totalidad, complejidad y unicidad, las
mediaciones correspondientes a las problemáticas metarreflexivas de las diversas formas
de conocimiento y de aprehensión de la realidad, ocupando, como se dijo antes, la
Filosofía política, el lugar central. Junto a la Etica, con una cierta primacía para la
Bioética, la Filosofía de la Educación ha reverdecido las enseñanzas del pensamiento
martiano, en tanto que la Filosofía de la Ciencia ha ofrecido interesantes perspectivas,
dado el caudal científico que se ha formado y se forma en el país. Comienza a
reactivarse la Filosofía del Derecho con identidad propia. Por supuesto, la Historia de
la Filosofía ha mantenido su cuasi-in-alterable rol, y se explora e investiga
prioritariamente el pensamiento cubano y latinoamericano. La Axiología adquiere una
dimensión progresiva entre los filósofos cubanos, y la ecofilosofía o ecosofía
comienza a hacerse sentir entre los especialistas.
Además de las facultades de filosofía e historia de las principales universidades del
país, y de los pedagógicos de ciencias sociales, la enseñanza de los problemas
filosóficos forma parte de los curricula de todas las licenciaturas universitarias. En
los grados científicos, un minimum lo constituye rendir el examen de cuestiones centrales
de la ciencia y la tecnología donde se imbrican problemas epistemológicos, lógicos y
especificidades del desarrollo de las ciencias y las tecnologías.
A principios de la década de los 80 el Departamento de Filosofía de la Academia de
Ciencias de Cuba se transformó en un Instituto de Filosofía, que hoy forma parte del
Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. En esos propios años, y a partir de
la naciente entidad investigativa se creó la Revista Cubana de Ciencias Sociales, de
amplio espectro entre las disciplinas humanísticas en la actualidad; pero cuyos primeros
catorce números se dedicaron en lo fundamental a la filosofía.
Se formó asimismo la SOCIEDAD CUBANA DE INVESTIGACIONES FILOSOFICAS, adscripta a la
FEDERACION INTERNACIONAL DE SOCIEDADES DE FILOSOFIA, la cual ha logrado en tanto
organización profesional un estatuto integrador en el campo de las investigaciones
filosóficas y de ciencia política y que edita un Boletín denominado "Problemas
filosóficos".
Por diversas publicaciones teóricas se conocen: a) las temáticas centrales que asumen
los marxistas en Cuba, b) la visión del marxismo desde un país tercermundista,
latinoamericano y caribeño, c) la influencia de la coyuntura transicional mundial en el
enfoque de los marxistas cubanos, d) la dimensión de la transición al socialismo en Cuba
en el examen del marxismo en tanto teoría y metodología, e) la asimilación crítica del
pensar de los marxistas actuales, f) la influencia de uno u otro marxista actual en el
pensar de los diferentes especialistas, g) la asunción de elementos develados en otras
teorías filosóficas, sean referidos a problemáticas o a cuestiones puntuales, y otros.
Entre las publicaciones que asumen a Marx como sujeto principal se encuentra la revista
internacional "Marx, ahora".
A pesar de las limitaciones del llamado "Período Especial" que
prácticamente, en sus inicios, anuló la edición de libros y publicaciones, así como
redujo la tirada de los periódicos y su frecuencia, se ha producido en estos últimos
tres años una recuperación, en algunos casos con la impresión de revistas y libros en
el exterior.
Se celebraron los aniversarios cerrados de Engels, de Marx, de Lenin y la Revolución
de Octubre con jornadas académicas, y en la bibliografía utilizada por los autores en
los distintos eventos, se encuentra citada la obra de los clásicos, algunos marxistas
contemporáneos y especialistas de cualquier filiación filosófica destacados en las
temáticas objeto de abordaje.
Ello origina la pregunta de si ha surgido un nuevo eclecticismo en ciertos filósofos.
No nos parece así, sólo que al analizar las nuevas realidades incluidas las espirituales
y teóricas, hay que asumir los develamientos que se han producido en otros campos. Es una
máxima de Lenin que la filosofía burguesa es una flor estéril; pero crece en el árbol
omnipotente y fecundo de la vida. Por supuesto, interpreto su esterilidad a nivel de
cambio esencial, y no de otro modo, por cuanto las filosofías axiológicas, lógicas han
aportado decisivamente hoy a la comprensión del mundo, y ellas han surgido porque
reflejaron un suelo nutricio propicio y su extensión y respuesta a determinados
cuestionamientos reales.
Como un romanticismo nuevo, en el sentido de favorecer la alteridad y alternativas, el
postmodernismo ha influido también en no pocos marxistas cubanos, por lo menos en el
lenguaje, del propio modo que Kuhn en los historiadores de la ciencia y en la mayoría de
los cientistas dio un sentido kuhniano a la vieja palabra "paradigma", sin que
ello haya afectado las tesis centrales de la concepción materialista de la historia desde
el punto de vista social y gnoseológico, no obstante, ha incidido en el re-análisis del
papel de la clase obrera a nivel mundial, particularmente, a partir de su desarticulación
con la caída de la URSS y el socialismo en el este-europeo, y en el examen de nuevos
movimientos sociales, portadores alternativos de medidas de enfrentamiento social a una
globalización de signo hegemónico y externo.
En Cuba, ha habido una tradición eclectivista en el siglo XIX, es posible que, en las
actuales circunstancias, ha amagado su reaparición. Es pronto para llegar a esa
conclusión. Para mí, es evidente, que como "sistema abierto", el marxismo no
rechaza, por el contrario, examina todo lo nuevo, tanto en el campo real como en el
pensar, y aunque siempre se consideró que surgía a partir de tres fuentes, sería mejor
decir, que se creó, a partir de tres fuentes relevantes, asuntoras, en realidad, de todo
el pensar conocido de la época que se reflejó en la logicidad de sus concepciones.
Ahora el marxismo en Cuba procede de idéntica manera, la tradición y la ciencia
clásica occidental, la tradición y la ciencia cubana, la mundialidad de los procederes
políticos y económicos, la especificidad de los comportamientos públicos y privados, de
pensamiento y acción actuales le sirve de fuente de conocimiento y hace aún más
sistemáticamente abierto su sistema, en el cual se insertan los especialistas cubanos.
No quiere ello decir que se acepte acríticamente dicha asunción, por el contrario,
podríamos considerar que se expresa una gama amplia de posiciones: a) las que se
mantienen con la denominación de unidad del marxismo-leninismo y las ideas de Martí y
Fidel, b) las que tratan de imbricar en el sistema, el pensamiento de Marx y Engels, el de
Lenin, y las ideas de la Revolución Cubana, en particular, de Fidel y del Che, c) las que
junto a las ideas de Marx profesan las concepciones gramscianas y el pensar cubano y
latinoamericano de los marxistas de las décadas veinte y treinta, d) los que junto a las
ideas de Marx y de los marxistas cubanos, dan un crédito especial al pensamiento
progresista burgués de la República neocolonizada, e) los que deslizan ideas de
marxistas europeos actuales junto a Marx y Lenin, d)los que se sienten identificados con
Marx; pero le reconocen al postmodernismo la representación más acertada de la época
transicional actual, e) los que, por cultivar una línea en especial, de escasa tradición
en el marxismo contemporáneo, trabajan fundamentalmente con filósofos de otra
tradición, a partir de la metodología dialéctica-materialista, y alguna individualidad
alternativa.
Es adecuado aclarar que un elemento generalizador lo constituye el reconocimiento de la
validez actual del pensamiento de Martí y la devoción ciudadana por éste.
Existe una tolerancia entre los diversos modos de pensar, a diferencia de otros
momentos del devenir del proceso revolucionario. No obstante, rige para todos el mismo
principio de la primacía de la política sobre el pensamiento filosófico, y, en
consecuencia, el distanciamiento de lo que contradiga la independencia política,
económica y espiritual de Cuba.
Al marxismo en tanto teoría y práctica, la Academia cubana, en su reflexión del
actuar político y social del pueblo cubano, ha aportado, en mi criterio los siguientes
aportes esenciales: 1ro.) La valoración de la preeminencia de la filosofía política en
los países tercermundistas, 2do.) la importancia primera de conocer y resolver la
contradicción con los agentes externos, países o sistemas, para los pueblos
subdesarrollados, 3ro.) la primacía de la emancipación política y económica de los
países para lograr la emancipación social, 4to.) la necesidad de conjugar de modo
adecuado la relación sociedad-naturaleza a nivel mundial, sin minusvalorar al hombre de
los países subdesarrollados en dicha relación, 5to.) la ruptura del patrón de
crecimiento económico del capitalismo para los países del Tercer Mundo y la
consideración axiológica como elemento clave en el desarrollo humano, 6to.) lo
imprescindible de otorgar también un enfoque tercermundista a la ciencia política
actual.
[Filosofía, teología,
literatura: Aportes cubanos en los últimos 50 años. Edición de Raúl
Fornet Betancourt. Aachen: Wissenschaftsverlag Mainz (Concordia Serie Monografías, tomo
25), 1999.]
© José Luis Gómez-Martínez
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